La resistencia a los antimicrobianos (RAM) es una importante amenaza mundial que preocupa cada vez más por lo que respecta a la salud humana, animal, vegetal y ambiental. También tiene implicaciones para la inocuidad y la seguridad alimentaria, así como para el bienestar económico de millones de familias agricultoras.
Los alimentos desempeñan un papel fundamental en el desarrollo y la propagación de la RAM. La presencia de microorganismos resistentes a los antimicrobianos en los sistemas de producción agrícola y las cadenas alimentarias constituye una posible vía de exposición para todos. Las buenas prácticas de higiene en la agricultura, fundamentales para lograr la inocuidad alimentaria, son también clave para abordar la resistencia a los antimicrobianos.
El Codex Alimentarius y la RAM
Los microorganismos (bacterias, parásitos, virus y hongos) presentes en los alimentos representan potenciales peligros para la inocuidad alimentaria. La relación entre el uso de antimicrobianos (agentes que pueden matar microorganismos o impedir su crecimiento) en alimentos de origen animal y vegetal, y la aparición de microorganismos resistentes en la cadena alimentaria, es motivo de preocupación y ha sido objeto de numerosas consultas nacionales e internacionales.
El grado en que el uso de agentes antimicrobianos en alimentos de origen animal y vegetal (incluida la acuicultura), o en la salud humana, contribuye a la RAM en humanos varía según factores como la geografía y los microorganismos implicados.
Cuando los humanos ingieren alimentos que contienen microorganismos resistentes a los antimicrobianos, algunas especies de microorganismos pueden causar enfermedades. Estas y otras especies también pueden servir como fuente de determinantes de resistencia transferibles para otros microorganismos, incluidos patógenos humanos.
Al reconocer la necesidad de una respuesta más general y multidisciplinaria para abordar la RAM, en 2006 la Comisión del Codex Alimentarius (CAC) estableció el Grupo de Acción Intergubernamental Especial del Codex sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (TFAMR) para desarrollar directrices científicas sobre cómo evaluar y gestionar los riesgos para la salud humana asociados con la presencia de microorganismos resistentes a los antimicrobianos en alimentos y piensos (incluida la acuicultura) y su transmisión a través de estos. El TFAMR, fue reactivado y, en 2021, finalizó el trabajo sobre el Código de buenas prácticas para reducir al mínimo y contener la resistencia a los antimicrobianos transmitida por los alimentos (CXC 61-2005), las Directrices para el análisis de riesgos de la resistencia a los antimicrobianos transmitida por los alimentos (CXG 77-2011) y las Directrices sobre el seguimiento y la vigilancia integrados de la resistencia a los antimicrobianos transmitida por los alimentos (CXG 94-2021). Estos documentos se conocen ahora colectivamente como los textos del Codex sobre la RAM.
Otros textos del Codex sobre residuos de medicamentos veterinarios en los alimentos, higiene de los alimentos y piensos también contribuyen a abordar la RAM, previniendo su desarrollo y reduciendo al mínimo su transmisión a través de la cadena alimentaria.
Datos clave
Fuente: FAO
El uso mundial de antimicrobianos en la ganadería podría aumentar casi un 30 % para 2040 en un escenario sin cambios. Sin embargo, una mejor gestión de la sanidad animal, la bioseguridad y la productividad podrían reducir el uso de antimicrobianos hasta en un 57 %.
En animales se utilizan 27 clases diferentes de antimicrobianos.
La resistencia a los antibióticos aumentó en más del 40 % de las combinaciones patógeno-antibiótico monitoreadas entre 2018 y 2023, con incrementos anuales que oscilaron entre el 5 % y el 15 %. Alrededor de 500 000 muertes de seres humanos al año están relacionadas con la resistencia a los antimicrobianos.
Publicaciones
ACT/ Bolivia impulsa capacitación coordinada en vigilancia
En marzo de 2024 en el Estado Plurinacional de Bolivia, como parte del plan del proyecto Acciones para apoyar la implementación de Textos Codex para la Resistencia a los Antimicrobianos (ACT), en coordinación con la Unidad Nacional de Laboratorios (UNALAB) del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) se realizó un taller para mejorar las capacidades de vigilancia en el país. Del taller participaron 12 profesionales bacteriólogos del área de inocuidad de alimentos y sanidad animal de los laboratorios UNALAB Santa Cruz y UNALAB Cochabamba, junto con el Dr. Oliver Daza, Responsable Nacional de Epidemiología Veterinaria del SENASAG y la Dra. Carolina Tejerina, como punto focal del proyecto ACT en Bolivia.
El taller se centró específicamente en el fortalecimiento de capacidades para la implementación de pruebas de susceptibilidad antimicrobiana (AST) en relación con bacterias de interés para la inocuidad de los alimentos y la sanidad animal, con el fin de armonizar las capacidades del Estado Plurinacional de Bolivia a los estándares y prácticas internacionales. Éstas incluyen las metodologías del Instituto de Normas Clínicas y de Laboratorio (CLSI, por sus siglas en inglés) y del Comité Europeo de Pruebas de Susceptibilidad a los Antimicrobianos (EUCAST, por sus siglas en inglés).
Nercy Aleyda Vega Romero, técnico analista en parasitología alimentaria de UNALAB-Cochabamba, agradeció el apoyo del proyecto ACT para fortalecer las capacidades de laboratorio. "Gracias a la capacitación pude ampliar mis conocimientos, lo que me permitirá apoyar, bajo estándares internacionales recomendados por CLSI y EUCAST, la vigilancia nacional para RAM desde el Laboratorio de UNALAB-Cochabamba", señala.
En el Estado Plurinacional de Bolivia ya se realizan AST en el sector de la producción de alimentos de origen animal, pero estas pruebas aún no funcionan dentro de un programa nacional coordinado de vigilancia. No solo se espera que este taller conduzca a la aplicación de mejoras en los estándares de las prácticas de laboratorio en el país, contribuyendo así a la calidad de los resultados, sino que también ayude a fortalecer la vigilancia de la RAM. "La creación de capacidad en AST es un paso fundamental para preparar a los laboratorios oficiales para la aplicación de un plan nacional de vigilancia de la RAM en animales de consumo, actualmente en desarrollo y que será aplicado por la unidad de epidemiología del SENASAG", señala el coordinador de ACT de la FAO en el país, Jorge Berrios Arévalo.
Al finalizar el taller, Vesna Boric, consultora de laboratorio del proyecto ACT, mencionó que "se mejoraron las capacidades técnicas del personal participante, lo que llevó a una mayor homogeneización de criterios e interpretación de resultados. También se mejoraron los métodos aplicados, se revisaron y ajustaron los procedimientos escritos y se identificaron nuevas necesidades técnicas para avanzar progresivamente en el trabajo de laboratorio y la vigilancia de la RAM."
El proyecto ACT en el Estado Plurinacional de Bolivia se ha centrado en el fortalecimiento progresivo del sistema de vigilancia de la RAM. "La mejora de la gobernanza también ha tenido un papel protagónico, con espacios de colaboración intersectorial, pero también reforzando el trabajo coordinado dentro del sector agroalimentario", continúa Berrios Arévalo. "Todo ello acompañado de actividades que promueven la concienciación sobre la RAM y la aplicación de buenas prácticas para el uso responsable y prudente de los antimicrobianos."
El proyecto seguirá apoyando al país durante los próximos dos años en cada uno de estos aspectos clave en la contención de la RAM transmitida por los alimentos.
Más información
Foto © FAO/Vesna Boric

